miércoles, 6 de febrero de 2019
Oportunista
Primera y última vez que explicaré algo tan básico que no merece explicación, pero en vista a los ataques burdos, ególatras y gratuitos surgidos en los últimos días a propósito de la publicación de una investigación periodística titulada Bonvallet: Descubriendo la Historia del Gurú, es necesario. En el 2016 hay gente que llama a boicotear libros. No comprarlos. Están en su derecho de decir y pensar lo que quieran. Así como yo y cualquier periodista está en su derecho, el 2016, de investigar sobre un tema, personaje y fenómeno y publicar esos resultados, sobre todo si tiene una editorial que lo respalda.
En este país mucha gente peleó y hasta murió por defender la libertad de expresión. Lo fácil es defender la opinión que compartimos o esa que nos favorece. Lo complicado es defender la libertad de quien piensa diferente a nosotros. Defender su derecho a expresarse aunque no comparta nada de lo que dice. Yo no llamo ni llamaré a no leer a mis críticos. No llamo ni llamaré a cambiar de radio o bloquearlos por twitter. No diré que son poco éticos u oportunistas. Diré, porque creo en la verdadera libertad de expresión y no en la censura, que tienen todo el derecho a pensar, decir y expresar lo que quieran, aunque no deje de pensar que a ratos son injustos y profundamente irrespetuosos.
Me acusan de ser poco ético por escribir un libro de Eduardo Bonvallet por no haber sido su adherente, incluso un crítico feroz a su forma. Lo sigo siendo en algunos aspectos. No es personal, sino conceptual. Estuve, estoy y estaré en contra de cualquier comentario racista, xenófobo, clasista, venga de quien venga. ¿Es necesario explicar eso? Parece que sí. Si uno lee el libro, en la primera página, primera página, asumo mis diferencias con Bonvallet. Asumo, reconozco y admito que más de alguna vez provoqué sin razón, dije comentarios de picado, por algún palo gratis que me había pegado. Asumo y reconozco mi inmadurez y mi error. Para entender eso hay que leer el libro. Ni siquiera completo. Con dos páginas bastaría. Criticar un texto sin leerlo nos lleva a cometer errores de interpretación gigantes.
No era amigo de Eduardo Bonvallet. No era cercano. ¿Eso me inhabilita a investigar a un comentarista que, me guste o no, representó un fenómeno de masas, un fenómeno que escapó a una cancha de fútbol y que influyó en miles y miles de chilenos? ¿Los periodistas reporteamos solo aquello que nos gusta? ¿Es necesario escribir solo de los amigos? Un argumento tan baladí que se cae solo. Patricia Verdugo no debió escribir Los Zarpazos del Puma. María Olivia Monckeberg no debió escribir sobre la Maquinaria para Defraudar. Jorge Baradit no debió meterse en la historia de Chile. Manuel Salazar y Ascanio Cavallo no debieron reportear La Historia Oculta del Régimen Militar. Juan Cristóbal Guarello no debió escribir junto a Luis Urrutia sobre Las Historias Ocultas del Fútbol Chileno. No debí escribir sobre Gary Medel. No soy su amigo. No soy su cercano. Lo he reporteado mil veces. Pensé que de eso se trataba este trabajo.
Si alguien piensa que yo utilizaré mis plataformas de trabajo para pasar cuentas, demuestra una vez más que no ha leído el libro. Criticar un libro que no se ha leído es, conceptualmente, incomprensible. Llamar a no comprarlo, a no leerlo, es aún más grave, sobre todo si viene de personas con quienes compartimos profesión u oficio. El periodista jamás, nunca, en ninguna circunstancia, es noticia. Primera clase, primera hora, primer día de periodismo, primer año. Eso me enseñaron y al menos yo entendí.
¿Por tener diferencias con Bonvallet significa que escribiré cosas en su contra? Una muestra más que no han leído nada del libro. Un pequeño spoiler. Ex compañeros como Claudio Palma, Rodolfo Araos, Eugenio Cornejo, Rodrigo Sepúlveda, narran historias increíbles, donde a través de diferentes ejemplos muestran a un Bonvallet capaz de pelearse con quien sea para defender a su gente. Mario Alcaide, su mejor amigo en la vida, alejado del fútbol, cuenta como fue capaz de levantarse de sus peores caídas, en un testimonio estremecedor. Juan Pablo Dávila relata como la experiencia de la cárcel los terminó uniendo para siempre. León Cohen siquiatra y ex compañero en la Universidad de Chile, relata con detalles minuciosos la estructura siquiátrica de un hombre que padecía un trastorno bipolar, que lo hacía tener estados de genialidad y brillantez y caer en pozos muy profundos. Dice Cohen que hablar del caso de Bonvallet es detenerse en la salud mental de los chilenos, un tema aún tabú. Carlos Espinosa, volante de la UC, campeón con el equipo de Mario Salas, cuenta cómo volvió al fútbol profesional que había abandonado, por la influencia de quien fue su entrenador universitario. Douglas Rebolledo, conocido artísticamente como Douglas, relata una historia increíble. Fue Bonvallet, su jefe en Adidas, quien impulsó su carrera como cantante. Jean Pierre Bonvallet, su hijo, no esconde detalles con la generosidad de quien no tiene nada que ocultar, para que los lectores conozcan aspectos desconocidos de su padre. Porque era su padre. Tanto Jean Pierre como Daniela, su hija mayor, han tenido una generosidad enorme con quien escribe. Han sido respetuosos de mi trabajo. No han puesto trabas. No han hecho llamados públicos a no leer el libro. No han llamado a quemar las páginas. Emiten juicios respetuosos en privado y en público. Ellos, ambos, me dijeron una frase que no olvido. “Mi padre podría estar muy en contra tuya, podías caerle muy mal, pero jamás te iba a censurar”.
No todos hablan bien de Bonvallet en el libro. Porque es parte de su historia. Parte el personaje. Luces y sombras.
Pero para eso hay que leer el libro antes de criticarlo.
Oportunista, me dicen, por escribir un libro de Bonvallet, por lucrar con su imagen. Ninguno de ellos, ninguno, me dijo algo parecido por escribir libros sobre Gary Medel o sobre esta generación notable de futbolistas. ¿Lucran los periodistas deportivos por escribir sobre Vidal, Bravo, Alexis? ¿Lucra el periodista argentino Pablo Paván de la figura de Jorge Sampaoli en su notable trabajo No Escucho y Sigo, la mejor biografía del casildense publicada? ¿Lucra el periodista español Guillem Balague al escribir Pep Guardiola, Otra Manera de Ganar? ¿Lucra Javier Rebolledo, gran periodista chileno, del dolor de las víctimas al escribir La Danza de los Cuervos, libro que todos deberíamos leer? Argumento al revés. ¿Quiénes dicen que soy aprovechador, que lucro por escribir sobre Bonvallet, no hacen lo mismo al ponerse en una vereda extrema opuesta? ¿No sería eso lucrar de la figura de Bonvallet? ¿No han lucrado por años de su popularidad? Yo creo que no. No haré llamados a comprar el libro tampoco. Cada uno puede opinar y pensar lo que quiera. Yo también tengo ese derecho. Daniella Bonvallet me dijo que su padre era tan grande que podían escribir 500 libros sobre él y todos con temáticas diferentes. Y yo creo que tiene razón.
Dicen que me las doy de biógrafo de Bonvallet. Llamativo, cuando el primer capítulo del libro se titula Esto No es una Biografía. Es cosa de leer antes de juzgar.
Si se trata de escribir solo de los amigos, que los buenos amigos de Eduardo Bonvallet escriban un libro o varios. Yo los leería feliz. Jamás, pero jamás, llamaría a boicotearlo, a no leerlo. Y no lo juzgaría sin antes leerlo. Por prudencia. Por educación. Por ética profesional.
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