martes, 26 de marzo de 2019

Kudelka lo vio venir

Este miércoles 13 de marzo del 2019 terminó, en lo formal, el ciclo de Frank Kudelka al frente de la Universidad de Chile. Pero el proceso terminó mucho antes, desahuciado desde la eliminación en Copa Libertadores a manos del modesto Melgar de Perú. O peor, si hablamos de una identidad futbolística, podemos asegurar que el proyecto del cordobés nunca comenzó. El técnico ofensivo, con identidad de juego, variables de ataque y dinámica frontal que vimos en Talleres de Córdoba, a Chile nunca llegó. ¿Por qué no funcionó Kudelka? Es un técnico serio, un tipo digno, decente. No aceptó que a su espalda la dirigencia de la U negociara con otro entrenador. Tampoco que le condicionaran su permanencia a ganarle el próximo fin partido a la Universidad de Concepción. Porque a la larga o a la carta el equipo iba a perder y extender la agonía no tenía ningún sentido. Más allá de su mala campaña dentro de la cancha, Kudelka lanzó frases en su adiós que describen lo que pasa hace rato en Azul Azul: no hay un proyecto, las decisiones se toman a partir de los miedos y las emociones, el negocio es más fuerte que la identidad. Una lástima para un equipo que hace ocho años, con Sampañoli, mostraba el mejor fútbol del continente. Razón tiene Kudelka. La falta de un proyecto hace que los rostros de entrenadores se sucedan en la tienda azul y el rumbo aún no se encuentre. Tan dramática es la ausencia de una idea clara que ni siquiera los técnicos que fueron campeones dejaron un legado. Los títulos de Martín Lasarte y Ángel Hoyos se festejaron, pero no entran en la memoria como equipos de gran calidad o con una estela futbolística que se recuerde. Lo de Kudelka no daba para mucho más. Ni siquiera la buena racha en el torneo pasado daba para un alivio. El equipo no levantaba y la victoria ante Huachipato hace un par de semanas terminó siendo la excepción en medio de la regla. Pero cuando la confusión viene de arriba, entre quienes contratan y toman determinaciones, la debacle no es otra cosa que una profecía autocumplida. Franco, Hoyos, Lasarte, Becaccece, Castañeda, Hoyos, Kudelka. No es casual. El equipo de Frank Darío Kudelka no jugaba bien, pero el entrenador acertó en su diagnóstico al momento de partir. Sin un proyecto claro pueden traer a Guardiola si quieren y la cosa, difícilmente, va a repuntar.

Las postergadas respuestas de Rueda

Para Reinaldo Rueda siempre hay algún motivo para postergar las definiciones sobre el rendimiento de Chile. Cuando la Roja juega mal, está en período de construcción de un equipo. Cuando el equipo es superado resulta que el proceso de recambio será lento y hay que asumirlo. Cuando el marcador favorece al rival, hay que mirar hacia adelante porque lo importante es la Copa América y, sobre todo, la clasificación al Mundial de Qatar. Al final Chile sigue jugando mal, suma derrotas, el desempeño individual y colectivo no mejora y las perspectivas se ven poco alentadoras. Ante México la selección recibió un marcador contundente que pudo ser mayor. Después de un primer tiempo correcto, donde el equipo no fue dominado ni le patearon al arco, el segundo lapso fue un desplome en doce minutos, período donde recibió tres tantos. Tras un primer gol azaroso, la solidez defensiva exhibida en el arranque se diluyó rápidamente. Luego vinieron los cambios, una modificación en el esquema y el partido, como expresión de análisis, terminó siendo un desorden táctico que no cosecha demasiadas conclusiones. Más allá de los goles encajados, la poca elaboración de Chile deja alarmas encendidas. Un activo Nicolás Castillo estuvo casi siempre solitario. Ni Iván Morales ni Felipe Mora fueron factor de compañía. El exclusivo desborde de Mauricio Isla terminó en la asistencia para el gol. Con Arturo Vidal algo agotado, con Hernández y Aránguiz mucho más pendientes de la batalla, el equipo registra poca elaboración y escasas variantes en el libreto. Lo inquietante es la forma de juego, el escaso vuelo futbolístico. Chile no es un equipo recordable, no presenta una identidad de juego, un modo que vaya más allá de los resultados, que en el caso de los amistosos entran en un cajón de menos gravedad. Es cosa de detenerse en los partidos que Chile ha triunfado en la era Rueda. A Suecia se le ganó con un gol de Bolados sobre la hora. A Serbia con un tanto de Maripán, también cerca del final, a México en Querétaro con gol de Nicolás Castillo en los segundos finales y la goleada contra Honduras, un equipo de tono menor. Entre la Copa América y el arranque de las clasificatorias, hay casi diez meses. Lo que antes podía ser un apretón importante para seguir buscando una idea, ahora se convierte en un certamen urgente para el técnico colombiano. Si Chile no juega bien ni alcanza mejores resultados en el torneo continental, la mano podría cambiar para Reinaldo Rueda al frente de la Roja. Porque el lapso antes de luchar por clasificar al Mundial es un período prudente si la dirigencia decidiera realizar un cambio en la cabina técnica.

lunes, 18 de marzo de 2019

Cuando la mentira es la verdad

La Universidad de Chile hizo las cosas tan mal en su proceso de cambio de entrenador, que pasó a segundo plano lo mal que venía jugando el equipo. El foco estaba en la burda negociación que terminó con la contratación de Alfredo Arias. Kudelka, que nunca hizo jugar bien al equipo, quedó como la víctima de un complot que ni él ni nadie merecía, por más que los resultados y el rendimiento del equipo fueran cuesta abajo. Estas cosas pasan, era el pésimo argumento para justificar el mal procedimiento. La U de Alfredo Arias, ante la Universidad de Concepción, mostró algunas señales de cambio. Con un entrenamiento en el cuerpo, es injusto evaluar o sacar conclusiones tajantes del desempeño que mostró el equipo azul en Collao. Más todavía cuando el uruguayo decidió un cambio de esquema. Entró a la cancha con tres defensores (Alarcón, Vittor, Carrasco), dos externos (Rodríguez y Camposo Toro), dos volantes en la zona media (Caroca y Martínez), un enlace (Parra) y dos puntas (Henríquez y Guerra). Los primeros minutos fueron auspiciosos. Gol antes de los dos minutos y una media hora donde el equipo controlaba el partido, retrocedía rápido y no permitió un solo remate al arco por parte de los locales. Pero tras la media el equipo volvió a mostrar los mismos ripios de épocas pasadas. Ya insinuaba al final del primer tiempo, pero en la segunda parte la Universidad de Concepción fue muy superior. Hizo dos goles, Herrera evitó algún otro, el equipo de Bozán desperdició ocasiones claras. Al frente, cuando estaban 1-1, Henríquez falló una ocasión que pudo cambiar la historia del pleito. No se puede esperar cambios radicales en tan poco tiempo. Hay factores que carecen en la U. La precisión en el último pase parece no estar en la plantilla. Ni Parra ni Oroz aclararon el panorama. Buenos jugadores hay y actitud se mostró. Un cambio de diseño no da garantías de recuperación. Los rendimientos individuales y el tiempo son los que hacen que los equipos funcionen. Arias llegó recién, le queda tiempo. Los desempeños individuales mantienen su déficit. Universidad de Chile enfrentó a un equipo que fue superior. A veces se olvida, en el análisis, que juegan dos equipos. Hay cosas que los cambios cosméticos no modifican y golpes de autoridad que sólo satisfacen a quien los da. La detención del torneo por la fecha FIFA, sin duda, le hará bien a la U.